La fascitis plantar: un problema multifactorial

En las consultas de osteopatía y fisioterapia encontramos muchos pacientes aquejados de dolor en la planta del pie. La fascitis plantar es una de las patologías más evaluadas y tratadas por especialistas del pie y del tobillo.

Se caracteriza por una inflamación y degeneración de la fascia plantar en su inserción anatómica con el calcáneo. A pesar de ser una patología con una sintomatología muy específica y localizada, su etiología es muy controvertida e inconclusa.

Al hacer una pequeña búsqueda en portales sanitarios en internet e incluso visitando muchas páginas web de centros especializados, vemos que en la mayoría de los casos todo el tratamiento y la valoración se centra en la planta del pie. Es aquí donde se torna importante la figura del fisioterapeuta con formación osteopática, que es capaz de realizar un análisis multifactorial y la relación que ello pueda tener con la sintomatología del paciente.

Lo primero que se debe evaluar en nuestro paciente son los diferentes factores tanto extrínsecos como intrínsecos que pueden desencadenar la aparición de la patología. En cuanto a los factores extrínsecos sabemos que un aumento del peso corporal en un corto espacio de tiempo, la utilización de calzado inadecuado para caminar o hacer deporte y/o un aumento no  gradual de la actividad física pueden predisponer al comienzo de la sintomatología. Los factores intrínsecos, al tener una mayor importancia, merecen una análisis aparte.

Factores Intrínsecos más importantes

Un mal control de la pronación del pie. Este mal control de la pronación del pie se puede deber a diferentes motivos. Por un lado, un fracaso o descompensación de la musculatura que controla la pronación respecto a la supinación. Por otro lado, una rotación interna de cadera va a generar una caída del retropié y el mediopié, produciendo un valgo en el tobillo, llevando a un estado de tensión a la fascia plantar.

Un aumento de la tensión de los músculos isquiotibiales. Durante la marcha, si tenemos una disfunción de la musculatura isquiotibial, se produce una contracción temprana de la musculatura de la pierna, conllevando una disminución en la flexión dorsal del tobillo. Esto va a causar un déficit biomecánico funcional, causando un aumento significativo en la tensión de la
fascia plantar.

Una dismetría de miembros inferiores. Cuando existe una dismetría, se producen compensaciones para alargar la pierna corta y acortar la pierna larga. En el lado de la pierna corta, el pie supinará y soportará peso en la cara lateral. Lo contrario ocurrirá en el lado largo, con pronación y desgaste medial del zapato. Para que pueda ocurrir esta compensación por parte del cuerpo, necesitamos tener las articulaciones sacroilíacas libre de disfunciones puesto que son una pieza fundamental en la distribución de cargas en los miembros inferiores.

Tratamiento

Para la primera causa intrínseca, el tratamiento irá encaminado en restituir el equilibrio de la musculatura prono-supinador y eliminar las posibles fijaciones a nivel del pie. Si el problema es derivado de la pelvis, necesitamos encontrar la causa de esa rotación interna, ya puede ser un problema de la cadera o una lesión del iliaco y devolver el equilibrio perdido.

Para el problema de la musculatura posterior de la pierna un buen trabajo a nivel miofascial de toda la cadena posterior y un trabajo manipulativo de la pelvis, ha mostrado grandes resultados para el alivio de la fascia plantar.

Cuando la causa es una dismetría de miembros inferiores, el objetivo  principal es la pelvis buscando normalizar y liberar los mecanismos  compensatorios que equilibren esa dismetría.

Es labor del osteópata, analizar todos esto factores y elaborar una plan de
tratamiento personalizado para cada individuo. El éxito del tratamiento residirá en la localización de la causa primaria y el tratamiento de la misma.

En este video puedes ver el tratamiento osteopático de la fascitis plantar de origen pélvico

Artículo realizado por:

Joaquín Zambrano Martin (Fisioterapeuta D.O)

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