Tratamiento Osteopático en el dolor de cadera en deportistas

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Junto a las lesiones de hombro y espalda, el aumento de las lesiones de la cadera conforman el mayor porcentaje de lesiones en el tenis profesional actual, además de otros deportes como el fútbol y el golf, donde la incidencia de esta lesión es cada vez mayor.

El choque fémoro-acetabular es una entidad descrita recientemente y es el mecanismo mas común descrito en la literatura que nos lleva a la lesión del labrum y del cartílago articular en el paciente joven.

El impacto fémoro-acetabular anterior, ocasionado por el choque de la parte anterosuperior del cuello del fémur con el borde del acetábulo,  es lo que se produce una compresión del labrum y demás estructuras articulares.

El dolor de cadera en adultos ha ido asociado a la osteoartritis (artrosis), sin embargo, vemos cada vez más en nuestras consultas muchos pacientes jóvenes con dolor en la cadera sin osteoartritis.

El labrum acetabular

El labrum acetabular es un fibrocartílago circunferencial que se inserta en el reborde óseo del acetábulo.

Su función es mantener estable la articulación coxofemoral durante la fase de apoyo monopodálico, por lo tanto, un engrosamiento “funcional” o degenerativo de la cápsula en ese punto podría afectar el labrum.

La fisiología del Labrum

Si bien se discute la fisiología del labrum en la dinámica articular de la cadera, algunos de los aspectos comprobados más importantes son:

  • Aumentar la superficie de contacto de la cabeza femoral con el tejido cartilaginoso para poder absorber impactos.
  • Mantener presurizado el compartimiento articular cefaloacetabular permitiendo la función hidrostática de los líquidos articulares.
  • Mantener la presión negativa en ese compartimento para contribuir con la estabilidad de la articulación.
  • Cumplir la función de propiocepción articular.

El papel del labrum en la mecánica articular de la cadera es, por lo tanto, muy importante y su indemnidad anatómica se considera fundamental para evitar el deterioro del cartílago hialino.

La inestabilidad y la pérdida del “sellado” del compartimiento articular, con la consecuente pérdida del líquido sinovial, son las principales causas del deterioro del cartílago.

La pelvis es una estructura capaz de disipar y/o distribuir las distintas fuerzas  que sobre ella recaen, a través del fémur, anillo pélvico y la sínfisis del pubis. Articulaciones como la cadera, la articulación  sacroilíaca y la zona lumbar, ayudan a distribuir y soportar cargas mecánicas producidas por la actividad física, además de las estructuras cápsuloligamentosas y cartilaginosas que envuelven a estas articulaciones. Más de 20 músculos  intervienen en la absorción de fuerza de la pelvis, además de permitir que las estructuras pélvicas estén en equilibrio; sin ellos la distribución de fuerzas sería totalmente distinta.

Tipos de cadera que condicionan este problema

Con el estudio radiológico de la articulación se pueden ver dos tipos de cadera que condicionan este problema:

  • Cadera tipo PINCER o “en tenaza”, el cuello y cabeza del fémur son normales pero se produce una sobrecobertura global  o parcial de la cabeza del fémur.
  • Cadera tipo CAM o “en leva”, se produce un abultamiento o joroba en la zona de transición entre la cabeza y el cuello femoral, y que en los movimientos de flexión choca contra el borde anterosuperior del acetábulo.

Todavía no sabemos que influencia exacta tiene la imagen de cam o pincer en las lesiones del labrum, pero sí sabemos que podemos detectar esto de forma temprana, y en los próximos 5-10 años veremos qué relación tiene exactamente con las lesiones de cadera.

Parece ser que el atleta joven puede tener esta formación extra de hueso (CAM) y conforme mas mayores somos más frecuente es el otro tipo (PINCER).

Por lo que en pacientes jóvenes el tipo CAM es bastante más frecuente que el tipo PINCER, que es típico de personas de más edad.

El jugador joven, por las fuerzas más importantes  a las que está sometido  durante su actividad, hacen que haya zonas óseas que se refuercen y se forme una capa ósea extra. Esta es la teoría más actual y aceptada, la carga axial en el hueso produce una formación ósea en la epífisis del hueso.

Cuando el deportista va creciendo, entre los 11 y 13 años de edad, es cuando empiezan estos problemas. No es una enfermedad o trastorno, a día de hoy sabemos que es una adaptación del hueso a la carga. Quizás en el futuro genere un pinzamiento coxofemoral u otra alteración, todavía han de pasar algunos años para saberlo con total certeza.

Esto hace que haya más carga en la cabeza femoral y su cartílago, por lo que pueden producirse fisuras condrales que todavía no sean sintomáticas, actualmente todo el mundo está centrado en ese hueso extra y quizás solo sea una adaptación; veremos en el futuro.

En las PINCER no conocemos bien a largo plazo la implicación clínica, por ahora es solo una imagen.

En aquellos deportes o actividades que combinen movimientos de cadera con flexión, rotaciones y cambios de dirección (en carga) es donde más estrés se va a producir en la articulación coxofemoral.

Otros músculos de la parte anterior del tronco y de la pelvis se deben de trabajar. En los últimos años se ha reforzado la idea del trabajo de core o suelo pélvico en estos problemas.

En los cambios de dirección en el deportista,  ambos músculos oblicuos son importantes, y no solamente el trabajo  transverso, que es el músculo abdominal de menor sección.

Maniobras clínicas que tienen una alta correlacion clínica con el choque femoroacetabular

  • Con el paciente en decúbito supino, realizaremos una flexión de cadera de unos 90º, rotación interna y aproximación, siendo positivo la presencia de dolor inguinal. El test diagnóstico es en descarga, solo vemos si algo duele pero no reproduce la biomecánica de la articulación. Es uno de los test que mas utilizamos pero no se reproduce la situación lesional con exactitud.
  • Maniobra de FABER: paciente en decúbito supino, colocamos la cadera a explorar en flexión, aproximación y rotación externa, sujetando la pelvis. Medimos la distancia entre la rodilla y la camilla y la comparamos con el lado sano. Es positiva cuando aparece limitación de movilidad y/o dolor al forzar la separación.

Abordaje osteopático del impingement femoroacetabular:

Consiste en identificar los distintos problemas de movilidad de todo el complejo lumbopélvico y raquis lumbar.  Debemos  recordar que la inervación y vascularización de estas estructuras son de distintos niveles lumbares. Así como la relación de ésta con todo el miembro inferior y sus articulaciones como tobillo-pie y rodilla, ya que la región de la pelvis se comporta como un sistema tampón adaptando aquellas alteraciones que puedan ocurrir en el miembro inferior.

A modo de ejemplo, disfunciones ilíacas, de rodilla como un valgo o varo de rodilla, o una pierna corta provocará cambios en la articulación de la cadera por lo que debemos de considerarlas.

Una vez hemos liberado las tensiones musculares relacionadas con la región y recuperado la movilidad correcta de las distintas articulaciones, debemos de liberar la propia articulación de la cadera con técnicas que nos permitan  decoaptar la articulación y devolverle más amplitud y movilidad a la articulación en aquellos movimientos que puedan estar restringidos.

En caso de rotura del labrum puede combinarse el tratamiento conservador con tratamientos médicos como el uso de PRP (factores de crecimiento), colágeno o ácido hialurónico en función del tipo de lesión. Situación que nos facilita el éxito del tratamiento conservador en los casos más complicados.

En otros casos se podrían emplear técnicas quirúrgicas como  por ejemplo para la reparación del labrum, siempre y cuando el tratamiento conservador no haya podido resolver la clínica del paciente, aunque desgraciadamente la cirugía en estas lesiones está aumentando muchísimo, sobre todo porque el diagnóstico se realiza  únicamente por imagen.

Artículo realizado por:

Ramón Punzano Rodríguez (Fisioterapeuta D.O)

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