Introducción
La migraña es una enfermedad neurológica altamente incapacitante que afecta a una parte significativa de la población activa. Su impacto no solo es personal, sino también social, laboral y económico.
A pesar de su prevalencia, las instituciones sanitarias aún no han logrado establecer un protocolo de tratamiento único y consensuado que reduzca eficazmente la frecuencia, intensidad y síntomas asociados a las migrañas. En este contexto, la osteopatía se presenta como una opción terapéutica complementaria.
Objetivo del Estudio
Evaluar la eficacia del tratamiento osteopático en pacientes diagnosticados con migraña, analizando sus efectos sobre el dolor, la frecuencia de los episodios y la calidad de vida.
Material y Métodos
Se realizó una revisión sistemática consultando las siguientes bases de datos:
PubMed, PEDro, Dialnet, Scielo, Cochrane Library y LILACS.
Términos utilizados en la búsqueda:
- Migraine
- Osteopathic Treatment
- Osteopathic Medicine
- Osteopath
- Spinal Manipulation
- Musculoskeletal Manipulation
- Manual Therapy
- Craniosacral
Criterios de inclusión:
- Ensayos clínicos aleatorizados
- Publicaciones en español o inglés
- Artículos de los últimos 10 años
- Diagnóstico clínico de migraña
- Puntuación ≥6 en la escala PEDro
Resultados
Se analizaron 8 estudios que evaluaban distintas técnicas osteopáticas aplicadas en pacientes con migraña crónica. Las variables estudiadas fueron:
- Dolor
- Frecuencia de los episodios
- Ansiedad y estrés
- Discapacidad asociada a la migraña
- Calidad de vida
- Consumo de medicación
Se observaron mejoras en la mayoría de los parámetros evaluados, aunque las técnicas aplicadas fueron muy variadas, lo que dificulta señalar una única como tratamiento de elección.
Conclusión
Existe evidencia favorable sobre la efectividad del tratamiento osteopático en el abordaje sintomático de la migraña. Técnicas como la manipulación vertebral, el trabajo miofascial, las técnicas articulares y la digitopresión pueden reducir la frecuencia e intensidad de los episodios y mejorar la calidad de vida. Aun así, se requieren más estudios homogéneos para establecer protocolos específicos.






