¿En qué consisten los tratamientos osteopáticos?

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El tratamiento osteopático se inicia con un examen completo: anamnesis, inspección de la postura, palpación de los tejidos y articulaciones, tests de movilización activos y pasivos, tests ortopédicos y neurológicos, examen radiológico y aquellas pruebas de laboratorio que pueda aportar el paciente. El examen osteopático va a evidenciar todas las alteraciones mecánicas del aparato locomotor, del cráneo y del sistema visceral. Después de esta evaluación cuidadosa, precisa y global, el osteópata establecerá la cadena lesional del paciente.

En la parte terapéutica, el osteópata aplicará una serie de técnicas adaptadas al diagnóstico osteopático previamente establecido. El ritmo de las sesiones de tratamiento varía de un caso a otro: habitualmente, se requiere un tratamiento cada 15 días a tres semanas, salvo en casos muy agudos donde las sesiones pueden realizarse con mayor frecuencia.


Técnicas de Osteopatía

En Osteopatía se utiliza una técnica específica para cada tejido del cuerpo: articulación, ligamento, músculo, víscera o sutura del cráneo.

Las técnicas estructurales se dividen en técnicas de thrust y técnicas rítmicas de tejidos blandos.

Las de thrust se utilizan para corregir una disfunción somática y utiliza en su ejecución poca amplitud y alta velocidad. La combinación en estas técnicas de los parámetros menores de movimientos permite disminuir la fuerza, de forma que se evite cualquier tipo de traumatismo sobre los tejidos del paciente.

Las técnicas rítmicas son aquellas fundamentalmente dirigidas a los tejidos blandos y las articulaciones. Un ejemplo de estas técnicas son: estiramiento, bombeo, relajación post-isométrica, miofasciales, etc.

Las técnicas funcionales son aquellas que se aplican con el objetivo de relajar la musculatura, inhibir la tensión miofascial y se aplican no sólo a nivel músculo-esquelético sino también a nivel craneal y visceral.