Tengo una hernia discal lumbar, ¿y ahora qué hago?

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Hace más de 15 años que un paciente acudió a mi consulta y tras esperar en la sala de espera de pie porque apenas podía sentarse, llegó a mi despacho y me comenta: Tengo una hernia discal lumbar, y ahora… ¿qué hago?

Mi respuesta fue la siguiente “lo primero que vamos a hacer es explicarle qué le sucede, cuáles son las posibles causas y tratamientos de las hernias; y lo más importante, lo que puede usted hacer para tener una buena calidad de vida”

Y ahí comenzamos, cogiendo un modelo de una columna vertebral y explicando qué es una hernia discal y todas las preguntas que aquel día me hizo mi paciente.

¿Qué es una hernia discal?

Entre las vértebras que forman la columna vertebral tenemos una especie de almohadillas-esponjas que son los discos intervertebrales. Estos discos separan las vértebras, amortiguan el peso y también participan en el movimiento de la columna.

Pues bien, cuando un disco se rompe y una parte del mismo disco sobresale, se llama hernia discal. Las hernias más frecuentes salen a nivel lumbar, exactamente en el último disco entre L5 y S, donde el disco recibe más carga y por su anatomía es más fácil que se rompa.

A nivel lumbar es frecuente ver también hernias en L4-L5. A nivel cervical también pueden aparecer hernias, pero sobre este tema hablaremos en otro artículo.

Y ahí comenzamos, cogiendo un modelo de una columna vertebral y explicando qué es una hernia discal y todas las preguntas que aquel día me hizo mi paciente.

¿Por qué se rompe el disco?

Uno de los principales problemas que sufre el disco es que se deshidrata, es decir, pierde agua. El disco intevertebral es un 80 % agua y, si la pierde, ya no cumple sus funciones de amortiguación y es más fácil que se rompa. Por ejemplo, al levantar un peso, hacer un movimiento brusco, una caída, accidente, etc.

Otra cosa curiosa, es que el disco no tiene vascularización en su parte interna, por lo que no puede cicatrizar si está roto, pero sí puede dejar de doler.

Existen una serie de factores predisponentes para tener hernias discales.

  • La profesión que tenga el paciente, tanto si está mucho tiempo sentado como de pie o cargando peso.
  • Los traumatismos repetidos en la zona, ya sea por deporte o trabajo
  • Factores genéticos: es frecuente ver familias donde hay varios miembros con hernias discales, porque hay factores genitivos que influyen en la aparición de las mismas.
  • Estilo de vida: el tabaco, alcohol, alimentación, también influyen en la aparición de una hernia discal

¿Cómo saber si tengo una hernia discal?

Depende del tipo de hernia pueden dar diferentes síntomas.  Vamos a hacer una lista de los síntomas más frecuentes, aunque el paciente no los tenga todos a la vez:

  • Dolor lumbar, a veces con episodios de bloqueo. “Me quedo trabado, bloqueado y no puedo moverme”
  • Ciáticas. Es decir, dolor en el recorrido de un nervio llamado ciático, que va desde la zona lumbar y baja hasta el pie.
  • Posición antálgica, es decir, una posición mantenida que adopta el cuerpo para evitar el dolor y puede ser hacia delante, inclinado hacia un lado o con la pierna doblada.
  • Dolor en los movimientos de la columna, al caminar, sentarse y levantase, darse la vuelta en la cama, vestirse, etc.
  • Sensación de hormigueo o falta de sensibilidad de una zona de la pierna.
  • Pérdida de fuerza en la pierna.

Aparte de los síntomas que tenga el paciente, el osteópata hará una completa exploración del paciente incluyendo un análisis de la postura, test neurológico, test ortopédicos y osteopáticos.

¿Necesito que me hagan una resonancia?

El tener una prueba como una resonancia o un tac, aunque no siempre es imprescindible, sería recomendable para elegir el tratamiento del paciente.

Pero ojo, no basta ver una imagen de una hernia discal en una resonancia, hace falta que el examen clínico corrobore la existencia de una relación directa entre la resonancia y los síntomas.

¿Cuál es el tratamiento médico de una hernia discal?

El tratamiento médico se basa en medicación para mejorar el dolor que presenta el paciente, con antiinflamatorios, analgésicos, etc. Otro tratamiento médico consistiría en la operación de la hernia discal. La operación más frecuente es quitar un segmento de la vértebra para que la hernia no comprima el disco.

Existen otros tipos de operaciones con microcirugía para el tratamiento de las hernias fiscales.

¿Y qué me haría un osteópata?

El osteopáta, tras hacer su diagnóstico y ver las pruebas complementarias que traiga el paciente, realiza una completa valoración del paciente (ortopédica, neurológica, osteopatía), y elige aquellas técnicas manuales que puedan ayudar al paciente.

Con las manipulaciones vertebrales, el osteópata modifica la posición del disco, alejándole de la raíz nerviosa, lo que disminuye el espasmo muscular y el dolor.

El paciente necesitara entre 4 a 7 sesiones de tratamiento, de unos 45 minutos de duración para mejorar el dolor y los síntomas que presente.

Ver Libro: “Tratamiento Osteopático de las lumbalgias y lumbociáticas por hernias discales

El tratamiento que puede realizar un osteópata tiene buenos resultados en un 91,32 % según un estudio realizaron sobre 694 pacientes. (RICARD F. Resultados comparativos del tratamiento conservador por osteopatía de las hernias discales lumbares. Revista científica de terapia manual y osteopatía Nº7:1998. 20/33.)

¿El tratamiento osteopático es peligroso en caso de una hernia discal?

Es necesario romper con los malos tópicos de la manipulación vertebral, se trata de un acto benigno, siempre y cuando se realice correctamente por un profesional cualificado. No existe peligro si la manipulación la realiza un osteópata que respete la regla del “no dolor”. No existen riesgos de agravar una hernia discal, todo lo contrario, según estudios científicos realizados en Francia.

Además, la reducción del tamaño de la hernia no es sistemática, pero a veces ocurre. Podemos ver después del tratamiento como el tamaño de la hernia ha disminuido cuando el paciente se repite la resonancia.

¿Y qué puedo hacer yo para mejorar mi hernia?

Consejos para el Paciente:

  • Mientras que tenga dolor, es importante evitar aquellas actividades que provoquen dolor.
  • Evitar los esfuerzos tanto en el trabajo como deportivos.
  • Importante hacer ejercicios específicos para fortalecer la zona abdominal y lumbar. Es mejor que se lo enseñe un profesional cualificado.
  • Evitar posturas inadecuadas.
  • Tener una vida saludable: beber agua, no fumar, dieta sana
  • Hacer ejercicio físico sin dolor.

Artículo realizado por:

Erika Quintana (Fisioterapeuta D.O)

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