Obstrucción del canal nasolagrimal. Acercamiento Osteopático

Obstrucción del canal nasolagrimal

¿El ojo de nuestro pequeño lagrimea continuamente?, ¿siempre está húmedo y acumula secreción?

Entonces estamos ante un caso de “Obstrucción del conducto lagrimal”

Significado y definición

La obstrucción del canal nasolagrimal es la patología más frecuente del aparato lagrimal, significa que el conducto nasolagrimal no puede conducir las lágrimas del ojo a la nariz por tener alguna obstrucción en el mismo,  ya sea total o parcial. Puede llegar a afectar entre un 5-6 % de niños (1),  aunque existen otros autores que consideran la presencia de hasta un 20 %  durante el primer año de vida de defecto del drenaje lagrimal (2).

Los síntomas suelen aparecer antes del mes de edad en el 80-90 % de los casos y estos suelen ser eczema palpebral inferior, secreción acumulada en los párpados y a veces se puede complicar con una sobreinfección bacteriana, como conjuntivitis, celulitis… (3,4)

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene obstruido el canal nasolagrimal?

Los padres pueden hacer un primer acercamiento diagnóstico observando en su bebé:

  • Uno de los ojos siempre está húmedo, en el caso de ser unilateral
  • Cuando el bebe llora la narina del lado afecto no se humedece
  • Acumulación de restos lagrimales con aspecto pastoso, leve supuración y conjuntivitis (5).

Es cierto que esta  patología tiene un porcentaje de resolución espontánea bastante alto cuando el niño tiene cerca del año, ya sea porque el sistema de drenaje madura o bien porque la membrana que sellaba el conducto se abre. Pero tiene una resolución mucho más rápida y efectiva con técnicas osteopáticas, sobre todo si estamos ante una obstrucción parcial y/o el bebé tuvo dificultades a nivel del parto; complicaciones que pudieron afectar a la buena dinámica craneal que son las que vamos a intentar solventar desde la osteopatía (6).

¿Qué causa la obstrucción del conducto nasolagrimal?

Las lágrimas normalmente realizan un recorrido desde la parte superoexterna del ojo hasta la nariz, viajando por el conducto nasolagrimal, que discurre entre el punto lagrimal (es la abertura en el ángulo interno del ojo) hasta el meato inferior nasal. Gran parte de este recorrido sucede dentro del hueso unguis, aunque este conducto óseo también esta formado por maxilar y cornete inferior. A nivel más exacto sabemos que el canal esta constituido en su parte anterior por la rama vertical y descendente del hueso frontal, en su parte posterior por la cara anterior de la rama vertical ascendente del hueso maxilar y en su cara interna por el hueso unguis. Se trata por tanto de un canal óseo formado por varios huesos y relleno de un saco epitelial de aspecto gelatinoso y blando que permite que la lágrima se deslice (7-8).

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Constantemente se están produciendo lagrimas para ayudar a proteger la superficie del ojo. Estas drenan hacia una pequeña abertura en la esquina del ojo cercana a la nariz que hemos denominado antes como punto lacrimal; dicha abertura es la entrada al canal nasolagrimal.

Si esta abertura se obstruye y las lagrimas se acumulan y se derraman por las mejillas aunque el bebé no esté llorando. Esto puede suceder porque no esté desarrollado al nacer o se encuentre cubierto por una película delgada que causa un bloqueo parcial. A veces podemos hallar un aumento de la vascularización del plexo vascular alrededor del saco lagrimal y el bebé tiene la zona de alrededor de ojo y nariz con las venas más marcadas o dilatadas.

Tratamiento de la Obstrucción del canal nasolagrimal

El tratamiento médico suele ser el uso de antibióticos y pautas de higiene de un correcto lavado ocular. En casos graves y tras largos periodos de evolución se pueden realizar cirugías invasivas, que aunque no son de alto riesgo, si son desagradables tanto para los niños como para sus familiares. El tratamiento osteopático es una opción, aunque lo ideal sería haber intervenido antes y poder así evitar molestias al pequeño y tratamientos diversos con colirios y antibióticos.

Referencias

  1. Paul TO,Shepherd R. Congenital nasolacrimal duct obstruction: natural history and the timing of optimal intervention. J Pediatr Ophthalmol Strabismus; 1994 31:362-7. Medline
  2. MacEwen CJ,Young JDH. Epiphora during the first year of life. Eye; 1991 5:596 http://dx.doi.org/10.1038/eye.1991.103 Medline
  3. Casas E,Prat J. Obstrucción congénita del conducto nasolagrimal: actitud diagnóstica y terapéutica. Annals d’Oftalmología;2004  12:22-9
  4. Puertas Bordallo D,Sevilla García C M. Obstrucción congénita de la vía lagrimal.  Rev Esp Pediatría; 2002 58:145-50
  5. Ricard F,Martínez E. Osteopatía y pediatría. Madrid: Medos Editorial;  2005
  6. American Osteopathic Association. Fundamentos de medicina osteopática. Buenos Aires: Médica Panamericana; 2006
  7. Moore KL,Dalley AF. Anatomía con orientación clínica. 4. Madrid: Médica Panamericana; 2005
  8. Orts Llorca F. Anatomía humana. Vol. 1 Barcelona: Científico Médica; 1987
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